Lo que no te cuentan (y deberían contarte) de emprender.

«Píldoras que me hubiera gustado tener antes de emprender»

 

  1. Lo que parece: érase una vez
  2. Lo que es: del dicho al hecho
  3. Otras cosas que pueden pasar

Lo que parece: érase una vez

Érase una vez una jóven de familia humilde que un día decidió cambiar las reglas del juego. Harta de ver cómo sus padres trabajaban 10 horas o más al día por un salario mínimo pensó: “Yo soy más joven, más digital y más lista que ellos. Me montaré mi empresa, seré la próxima Bill Gates y en 4 o 5 años como mucho venderé mi Startup por un pastizal y me jubilaré o me haré inversora” 

¿Te suena? Bueno, a lo mejor hemos tirado mucho de estereotipo pero si nos fijamos un poquito en los perfiles de hoy en día son jóvenes que creen que pueden crear Facebook o Wallapop o Airbnb y en un par de años vivir del cuento con la única motivación de no querer trabajar para nadie. Nada más lejos de la realidad. Y lo que vende el mercado Mr Wonderful es precisamente eso. ¿Acaso no estamos hartos de leer cosas como “Con esfuerzo e ilusión conseguirás lo que quieras” o “Piensa que puedes lograrlo y lo lograrás”? El psiquiatra está lleno de personas frustradas que se tatuaron este tipo de frases y se arruinaron. 

La magia no existe y antes de emprender debemos saber cuál es la realidad o, como diría una famosa marca que sí salió a flote, la verdad verdadera.

 

Lo que es: del dicho al hecho

¿Emprender es bonito? Sí. ¿Merece la pena? Sí ¿Es pan comido? NO

    • No todo el mundo puede ser emprendedor. El 99% de las habilidades, actitudes y características de un buen empleado, son inútiles para un emprendedor. Ser buenos en nuestra especialización está bien, pero dirigir un negocio no implica hacer solo lo que sabemos ni lo que nos gusta. Adaptación, resiliencia, paciencia, amar el riesgo, son algunas de las cualidades que se necesitan para dirigir un negocio.
    • Emprender no es la salida fácil, es la más difícil. Antes de empezar hay que hacer un análisis de personalidad y ver cuales son realmente las motivaciones que nos llevan a ello. Odiar a todos los jefes no es una buena motivación. Si odiamos a las corporaciones no es buena idea. Si no podemos soportar el fracaso, el riesgo y la presión, no es nuestro camino.
  • Los contactos son esenciales. Tienes una idea maravillosa, pero no conoces ni a Peter Pan, ¿tienes posibilidades? Sí, ¿te va a resultar fácil? No. Si no los tienes, más vale que tengas un don para el networking. 
  • Conocer el ecosistema emprendedor. Se puede tener éxito a la primera pero es francamente improbable. Conocer lo que hace falta para ir jugando al ajedrez del emprendimiento es vital y para ello debemos informarnos muy mucho. Qué posibilidades hay, qué recursos tengo, cuáles están a mi alcance, qué pueden hacer por mí, qué me van a pedir a cambio. Con quién puedo contar, con quién no debería contar…cosas que debo y no hacer para ir tejiendo mi red y un largo etc. 
  • La fuente de capital. “Tengo paro un año, voy a emprender y a usar mi ahorros hasta que me den inversión” ¿Y si no consigues inversión? ¿Y si surgen problemas por el camino y no tienes el producto en un año? ¿Y si la cosa se alarga porque fracasas y debes volver a empezar? La desesperación por llegar a fin de mes te quitará energía muy valiosa para tu emprendimiento. Analiza tu negocio, establece un plan financiero, cuándo se puede empezar a monetizar. Piensa cómo obtener los recursos sin poner en riesgo el capital de la empresa. Esto ayudará a que los ingresos no dependan de dinero externo.
  • Resistencia y resiliencia frente al fracaso. La autoestima, el positivismo y la energía de un nuevo comienzo es algo muy potente. Pero el equilibrio entre lo emocional y lo racional es esencial. Las encuestas optimistas dicen que el 70% de las nuevas empresas duran menos de 10 años (las pesimistas suben al 90%). Todas coinciden en que el 50% dejan de existir a los 5. Steve Jobs fracasó como 5 veces, y al final lo consiguió. Hay muchos héroes en el cementerio que no lo lograron. Pero está bien, no por ello vamos a dejar de intentarlo. Lo importante es saber que es más probable fallar que no hacerlo, y estar preparados. Aprender de los fracasos y resurgir de las cenizas mucho más reforzados.

Si somos de los que no soportamos hacer algo mal y caemos en depresión, mejor seguir siendo funcionario. 

 

Otras cosas que pueden pasar

Y ya para terminar de (des)motivar, otras cosas que debes saber es que:

  • Emprender puede ser adictivo.
  • Los emprendedores no descansan nunca.
  • Es posible que te alejes de amigos o familiares por incomprensión o falta de conciliación.
  • Por mucho que te digan que no, tu empresa se convertirá en tu bebé.
  • El estrés pasa factura.
  • Tendrás tensiones con socios y empleados/as.
  • A veces te sentirás sola/o.

 

Pero ¿por qué hay gente que emprende una y otra vez? Además de lo de la adicción, porque es un camino de aprendizaje que no te lo da ni la mejor universidad del mundo. Porque quien nace emprendedor/a soporta esto y más. Porque la recompensa vital si lo conseguimos merece la pena. Porque es mejor intentarlo y fracasar que no hacerlo y vivir con el “y si…”. y por que oye, escribir un libro sobre coaching o “los errores que cometí emprendiendo” y dar charlas también es chulo.

 

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